Durante la Conferencia de Dartmouth, dos de los investigadores, Herbert Simon y Allen Newell, presentaron un sistema que marcaría un antes y un después en la historia de la inteligencia artificial: el Logic Theorist, un programa que trataba de demostrar teoremas matemáticos de forma automática, utilizando para ello razonamiento lógico paso a paso.
Logic Theorist es considerado por muchos como el primer programa realmente inteligente de la historia, ya que no solo ejecutaba instrucciones, sino que tomaba decisiones sobre qué pasos lógicos seguir, imitando una forma básica de razonamiento humano. Para Simon y Newell, esta era la demostración de que los procesos mentales podían transformarse en procesos computacionales, y es lo que en aquel entonces inspiraría una nueva forma de estudiar la mente humana desde el punto de vista de la lógica y la informática.
Poco después, ellos mismos desarrollaron el General Problem Solver (GPS), un programa (aún más ambicioso) que tenía como objetivo resolver cualquier problema que pudiera definirse mediante reglas formales, siguiendo una estrategia general de búsqueda de soluciones.
A diferencia del Logic Theorist, que se centraba en demostraciones matemáticas, el GPS fue diseñado para abordar una variedad más amplia de situaciones, como juegos de lógica, rompecabezas o planificación de tareas.
Su funcionamiento se basaba en la descomposición de los problemas en subproblemas más pequeños, aplicando técnicas de búsqueda heurística (una forma básica de estrategia adaptativa) para encontrar una solución.
Aunque el GPS estaba limitado a contextos muy estructurados y aún no podía enfrentarse a situaciones más abiertas o ambiguas, supuso un avance importantísimo: demostró que era posible crear algoritmos generales para simular la resolución de problemas, lo que sentó las bases para muchas áreas de la IA moderna (como los modelos razonadores, o incluso los agentes de IA).


